lunes, 23 de noviembre de 2015

Presentación


No deja de ser curioso, pero no por ello es menos cierto. En plena época de reinado de los juegos electrónicos, de las computadoras y ordenadores caseros convertidos en un juguete más, de avalancha de la imagen como primer elemento de distracción, todavía se sigue produciendo ese fenómeno mágico de comunicación que permite captar inmediatamente el interés de cualquiera, niños y grandes, al sencillo conjuro de la frase: "¿A que no me aciertas esta adivinanza...?"

Y es que entre el acertijo y el chiste, entre el cuento y la enseñanza, la adivinanza nunca ha dejado de ser ese talismán capaz de hacer divertida cualquier reunión, cualquier conversación e incluso cualquier rato de lectura solitaria. De sus cualidades educativas y formadoras, de sus capacidades como instrumento para agudizar el ingenio, para mostrar el sentido de la paradoja y de la relatividad que envuelve todo lo humano, para aprender, en una palabra ya se ha escrito abundantemente.

Además de todo eso, su gran valor como entretenimiento y diversión infantil en un tiempo en que carísimos y sofisticados juguetes acaban aburriendo al cabo de unos minutos de ser utilizados. Por eso en esta selección, dividida entres niveles según la dificultad de las adivinanzas propuestas, se han recogido principalmente aquellas que se consideran más adecuadas para los niños. Sin dudar, ni por un momento, en que también servirán de diversión y regocijo para los mayores.

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